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El Sindicato
Acto 1, Episodio 2
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Estreno 1 de agosto de 2016
Creado por Tincho0097, TheSecondKat
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«¿Solo? ¿Has venido tú solo? ¡Tiene que ser un chiste de mal gusto!»

~ Matias luchando contra Anderson.

«¡No soy un cobarde!»

~ Últimas palabras de Ernesto Gilliam.

Cabos Sueltos es el segundo episodio del Primer Acto de la serie de Tincho0097 y TheSecondKat, El Sindicato, el segundo episodio de la serie en general, y el trigésimo quinto episodio de la saga que conforma junto a Desaparecidos.

Fue estrenado el 1 de agosto de 2016, y marca la última aparición de la Familia Gilliam, el eje de la historia anterior.

Sinopsis Editar

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Los Red Herring espían a los sicarios.

El episodio comienza exactamente donde terminó el anterior. Los asesinos, Jimbo, Anderson y Stokes, observan la puerta de la casa, listos para iniciar el ataque. Jimbo le dice a sus colegas que él quiere jalar el gatillo, prometiendo que te todas formas la recompensa igual les va a tocar a los tres, y le pide a Anderson que cubra la salida más cercana, y a Stokes que cubra la salida más cercana para evitar que vengas los pandilleros a arruinarles el trabajo. El grupo prepara su ataque.

Desde el tejado, los dos miembros de los Red Herring esperan a ver que pasa. Uno de ellos comenta que no cree que los Abreda puedan escapar, pero que de todas formas lo que más les conviene es que la familia sobreviva, así podrán acabar con ellos en lugar de la gente que envió Wastermann, y el mafioso les haría caso. Jimbo, por su parte, agarra un rifle que tenía guardado y se posiciona para disparar contra la ventana del departamento. Los Red Herring creen que, si Matias pelea, podrían escapar. Jimbo masculla: "Di adiós, Guillermo Abreda" y dispara contra la ventana. Adentro, la familia reacciona y se cubre.

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Los Red Herring intervienen para mantener vivos a los Abreda.

Jimbo se queja de que ha fallado, pero de todas formas los tienen acorralados, y sigue disparando. Matias saca su pistola y María le pide que no se exponga, pero el hombre replica que desde el día en que Guillermo mató a Raymundo está esperando ese momento. Guillermo le pide que no haga locuras. Jimbo se burla desde afuera, tratando de provocarlo. Los miembros de los Red Herring deciden intervenir para mantener vivos a los Abreda, y uno de ellos alza un rifle de francotirador y le dispara a Jimbo, volándole la tapa de los sesos.

Stokes abandona su escondite y corre hasta su colega, preguntándose quien pudo ser el que lo mató. El Red Herring que disparó quiere hacer lo propio con Stokes, pero su compañero le dice que no, pues matar a dos de ellos ya sería poner en riesgo a la banda, y la muerte de Jimbo fue una pequeña ayuda, pues se ganarían enemigos si se supiera lo que hicieron. "Los Abreda van a tener que demostrar de qué están hechos, al menos por ahora". Matias termina de convencer a su familia y sale afuera.

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Matias sale a jugar.

Al abandonar el departamento es casi acribillado por Anderson, que porta una Micro-Uzi y ambos inician un ligero fuego cruzado. Desde atrás, Stokes quiere ayudarlo, pero sabe que si no investiga quien mató a Jimbo, podría volver a ocurrir. El sicario se da vuelta para seguir la posición de donde vino el disparo, listo para matar a quien proteja a los Abreda. Matias sigue combatiendo con Anderson, y exige que el que solo envíen a un sicario es "un chiste de mal gusto" y que está harto de que lo subestimen.

El sicario se burla y le dice que representa un pequeño desafío, pero que de todas formas lo matará. Las balas se le acaban y, como ni Jimbo ni Stokes están allí para protegerlo, Anderson ya no tiene otra opción que ponerse de pie y salir corriendo. "Tú no le llegas a Raymundo ni a los talones, imbécil" escupe Matias, persiguiéndolo. Por su parte, Stokes busca al asesino de Jimbo gritando que nadie mata a sus amigos por la espalda y vive para contarlo. Mientras, Guillermo y María salen afuera. Guillermo le dice a su esposa que recorra el barrio y busque a los Aztecas, mientras él va a por Matias.

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Anderson escapando de Matias.

En la otra punta del barrio, Anderson corre chillando que nada está saliendo según lo planeado, y Matias grita mientras trata de dispararle que se ahorre las palabras. La gente corre asustada gritando que ese barrio es peligroso. Anderson salta para cubrirse detrás de un hierro gigante, y Matias dispara para hacerlo salir. El asesino exige que no se dejará vencer. Stokes llega justo en ese momento y decide que primero matarán a los Abreda y luego buscarán a quien mató a Jimbo. El sicario salta la reja que los separa y se une a la pelea.

Por su parte, María encuentra a los Aztecas y les pide ayuda. Estos van a buscar a César, el cual está seduciendo a una chica y obtiene su número. César se queja de que vienen a atacarlos justo ahora, pero de todas formas reúne a algunos de sus hombres para la pelea. Lejos, Guillermo encuentra a su hijo combatiendo a los dos sicarios y se propone ir a ayuarlo, pero luego se acuerda de cuando Raymundo casi los mata por su estupidez y decide que no va a intervenir para arruinarlo todo. Matias se pregunta donde está César, cuando María aparece acompañada por los Aztecas.

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Los Aztecas aparecen para ayudar a Matias.

Guillermo se esconde detrás de los asesinos y saca un cuchillo, decidiendo atacar por la espalda a uno de ellos para defender a Matias. Los Aztecas, por su parte, comienzan a disparar contra Anderson y Stokes, y estos deciden emprender la retirada. Stokes salta hacia el patio de una casa y Matias lo persigue, gritándole que no se irá a ningún lado. Anderson se queja de que su compañero lo abandonó y se dispone a huir. Gonzalo, uno de los Aztecas, le grita que no saldrá vivo y corre detrás de él.

En su cobertura, María y Guillermo se reúnen y se alivian de que ahora que los dos sicarios están dispersados son menos peligrosos. Anderson se tirotea con Gonzalo, disparándole en la pierna. Guillermo le dice a María que gracias a Dios pudo traer a los Aztecas, pues no podrían haber sobrevivido de otra forma. Mientras, Matias sigue persiguiendo a Stokes y le grita que es un cobarde de mierda, y que debería enfrentarlo. Matias comienza a impacientarse con el escape, y grita "toma el puto poder de toda mi auténtica fuerza", y dispara a Stokes en la pierna, derrotándolo por fin.

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Matias vuelve a enloquecer.

Stokes se queja de que todo habría salido bien si no hubieran matado a Jimbo. Matias se acerca y le exige que lo hizo enfadar al sentirse mejor que él. Acto seguido, alza su pistola y dispara repetidas veces contra Stokes, acabando con él. Mientras lo insulta, Matias se da cuenta de que está volviendo a caer en la locura y trata de controlarse. "No tengo que dejar que mi otro yo tome el control". En ese momento, detrás de él aparece una versión replicada de él mismo, todo ensangrentado. Es el otro yo, que le dice que se calme.

Al otro lado, César llega hasta el enfrentamiento y le ordena a uno de sus hombres proteger a María y Guillermo mientras él combate con Anderson, el cual está peleando con Gonzalo. Anderson decide que tiene que salir del barrio antes de que lleguen más, pues ya se salió todo de control. Decidido a escapar, dispara repetidas veces contra Gonzalo, matándolo. Anderson grita que se irá y que luego volverá él solo y se encargará no solo de los Abreda, sino también de todos esos mexicanos de mierda. César aparece por detrás con una pistola y le exige que ahora pagará las consecuencias. Anderson le grita que ese asunto no era de ellos y que no tiene chance contra él, iniciando la pelea.

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El Otro Yo de Matias.

Mientras, el Otro Yo intenta convencer a Matias de volver a ser el monstruo desquiciado que era antes, alegando que le tienen que demostrar a todos esos sicarios que son imposibles de vencer. "Yo no soy así" exige Matias, argumentando que lo de la Auténtica Fuerza fue una tontería. El Otro Yo replica que el período que lleva sin ver a los mafiosos lo ha vuelto a ablandar, y que ahora es débil, el mismo borracho estúpido que fue toda su vida antes de la llegada de Raymundo a sus vidas.

Matias le grita que se calle, pero el Otro Yo dice que el momento ha llegado, que los mafiosos han vuelto, y que de nuevo tiene que volver a su Auténtica Fuerza. Matias grita que no lo quiere en su vida y sale corriendo del lugar. El Otro Yo desaparece. Matias vuelve junto a su familia y el Azteca que los protege, Andy, le cuenta que César ya se fue para encargarse de la "alimaña" de Anderson. Guillermo agradece a Andy por todo lo que están haciendo y María replica que se avecinan tiempos difíciles, con la vuelta de los mafiosos a sus vidas.

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César ejecutando a Anderson.

Cerca de allí, César dispara a Anderson en el pecho varias veces y lo deja tendido en el suelo, moribundo. Anderson se queja de que nunca debieron subestimar a tanto a las pandillas. César se acerca a él y le dice "vete a chingar a tu puta madre". Acto seguido, procede a aplastar su cabeza de un pisotón, matándolo definitivamente. Como se tarda mucho, Matias se impacienta y decide ir a buscarlo, pero César vuelve en ese momento y anuncia que el problema está resuelto y no quedan más sicarios.

César le pide a Andy que lo ayude a buscar los cadáveres para deshacerse de ellos. César le dice a Matias que hablaran seriamente de lo que ocurrió mañana, pero que por el momento vayan a descansar. Matias le agradece y los Abreda se van a dormir. Andy le exige a César que esa familia los metió en problemas, pero César le ordena callarse. Desde cerca, los Red Herring observan lo que pasó. Como los Aztecas hicieron todo el trabajo, los Red Herring han comprobado que su trabajo es muy simple, y deciden marcharse para informar a Anabella.

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Wastermann y René hablando sobre los últimos acontecimientos.

Al día siguiente, en Vinewood, en la Mansión de Wastermann, el mafioso se encuentra hablando con René sobre lo que está pasando con los pandilleros, cuando el sirviente Gaspar llega para informar de que ya está lista "la mano de obra" que pidió. Wastermann le agradece y se telefonea con uno de ellos. Se trata de unos sicarios franceses que Wastermann contrató para que exterminen a toda la Familia Gilliam que queda: los padres, Tito, y por último el alcalde Ernesto Gilliam. Empezarán por Vicente y su esposa.

El líder de los franceses habla con sus colegas y les anuncia que, cuando terminen con los otros Gilliam, se encargarán de Ernesto, y demostrarán el poder de la Nación Francesa. En Las Venturas, Anabella recibe las noticias de lo que está pasando y anuncia que ya está todo dispuesto para que sus hombres maten a los Gilliam antes que los sicarios franceses lleguen. Sin embargo, advierte que no toquen a los franceses, pues entonces Wastermann no tendría más remedio que pedir la cabeza de Anabella. "En fin, no tenemos otra cosa que hacer más que rezar por nuestros camaradas" replica ella.

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El matrimonio Gilliam es asesinado.

Por su parte, los franceses llegan a Bayside, donde Vicente y su esposa, Alcides, se encuentran mirando televisión pacíficamente. Los franceses tocan el timbre y, cuando Alcides abre, son reducidos y llevados a la sala, listos para ser ejecutados. Los Red Herring llegan y se lamentan de que han encontrado al matrimonio Gilliam muy tarde. Adentro, Vicente se queja de que todo es culpa de su hijo. El líder francés recita una oración de despedida en latín, y sin escuchar súplicas, ejecuta a Vicente y Alcides.

Los Red Herring se quejan de que fallaron, pero dejan ir sin más a los franceses debido a la advertencia de Anabella de no tocarlos. Ya solo les quedan Tito y Ernesto para compensar. Mientras, Wastermann les dice a los franceses que el segundo objetivo a matar a es precisamente Tito, "el cobarde que prefirió huir antes que morir junto con sus otros dos hermanos". Wastermann afirma que Tito Gilliam es presa fácil y que no debería costarles nada, teniendo en cuenta la facilidad con la que mataban a ese tipo de gente en su tiempo.

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El fin de Tito Gilliam.

Después de lo ocurrido el año pasado, Tito vive ahora en un chalé en San Fierro, similar al que tenía su difunto hermano Saúl. Los franceses esperan a que salga el hombre y cuando este lo hace, se disponen a preparar el plan. Sin embargo, un miembro de los Red Herring, Jacinto, salta desde un muro y apunta a Tito en el pecho. El joven grita que sabía que no tendría que haberse mudado a la ciudad, y que debería haberse quedado en el campo. Antes de que pueda decir nada más, Jacinto le dispara al pecho y lo mata.

Al instante llega uno de los franceses y comienza a dispararle. El asesino de Tito debe dar fuego de cobertura a su compañero para que escape, ya que tienen prohibido matar a cualquiera de los hombres de Wastermann. Finalmente, tras un intenso fuego cruzado sin que nadie mate a nadie, los Red Herring se las arreglan para huir, y el francés comenta que San Andreas se ha vuelto a convertir en un nido de ratas, pero que de todas formas su determinación fue admirable, haciendo de aquel suceso "algo muy interesante".

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El alcalde Gilliam, último objetivo.

Al fin, ha llegado el momento acabar con el pez gordo, Ernesto Gilliam. Este se encuentra saliendo de la casa de gobierno de San Fierro, tranquilo, mientras Wastermann susurra que deben darle un final digno de alguien importante, a él y a todos sus guardias, para que estos comprendan el error que cometieron al proteger a alguien como el alcalde Gilliam. Este se sienta en su limusina, mientras la multitud que pasa en coche lo ve y se sorprende de toparse con el alcalde. Algunos tocan bocina por la falta de velocidad de la guardia.

Justo en ese momento, coches rojos de los franceses aparecen de la nada y se estacionan rodeando completamente la limusina. Los guardaespaldas se preguntan qué está pasando y se ponen alerta. Los Red Herring, Jacinto y su compañero, observan la escena desde arriba. Uno de ellos porta un lanzacohetes. Los guardaespaldas son finalmente atacados y se desata la batalla, con los franceses matando a varios de ellos. El jefe de los guardias pide refuerzos prontamente, cuando ve como dos de sus hombres caen como moscas.

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Cinco guardias menos.

Uno de los franceses salta por detrás y dispara hacia la ventana de la limusina, matando al chófer. Desde adentro, Ernesto exige que así tenía que ser, pensando que se trata de la gente de Raymundo que viene a por su revancha. Más guardias salen de la casa de gobierno para combatir a los atacantes. Al ver esto, Jacinto dispara un cohete contra ellos, matando con la fuerte explosión a cinco de ellos. Los refuerzos están muertos, y los demás guardaespaldas están condenados por esto.

Sin embargo, los asesinos están demasiado cerca del alcalde Gilliam y de los guardaespaldas, por lo que ya no podrán usar explosivos sin temor de matar a los franceses. Jacinto quiere volver a usar su arma, pero su compañero le recuerda que no solo Wastermann no los tendrá en cuenta, sino que Anabella estará muerta si llegan a lastimar a alguno de los sicarios. El resto de los Red Herring serán quienes deberán enfrentar directamente a los guardias para matar al alcalde, es su única oportunidad. Por su parte, el alcalde Gilliam se baja de la limusina, y cuando un guardaespaldas le pregunta qué hace, el alcalde exige que quiere enfrentar su destino.

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¡No soy un cobarde!

El guardaespaldas suelta el arma y resuelve que no tiene caso, que es mejor salvarse a sí mismo. Pero los franceses matan a los guardias que quedan debido a las órdenes de Wastermann de no dejar a nadie vivo. Los otros dos guadaespaldas logran huir, pero son emboscados por los Red Herring, que acaban con ellos rápidamente. El líder de los franceses envía a dos a encargarse de los pandilleros, pues nadie debe interferir. Los últimos guardias que quedan son asesinados, y el alcalde queda solo.

Como ya no hay lucha posible sin que tengan que matar a los franceses, los Red Herring deciden huir, pues es imposible llegar hasta la limusina. Sabedor de que no hay nada que pueda hacer, el alcalde Gilliam camina tranquilamente hacia los franceses, exigiendo que no piensa retroceder por su culpa. Teniendo a todos los enemigos delante, el alcalde vocifera: "¡No soy un cobarde!" agitando el puño con gesto de guerra. Acto seguido, los franceses alzan sus armas y fusilan al político. Una bala le da en la cabeza al alcalde y este muere al instante. En la mansión, Wastermann dice que todo está hecho, y se da vuelta para preguntar pacíficamente a Gaspar que habrá de comer.

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Sally se entera del asesinato del alcalde.

Tan solo un par de horas más tarde, en Los Santos, el oficial Sally Martínez, el antiguo compañero del policía Manson Peretti el año anterior, ve las noticias en su casa y se entera de que han matado al alcalde Gilliam. Sally apaga la televisión y comenta que todo parece estar arruinándose, preguntándose si a eso se refería Manson. Sally recuerda que hace varios meses que dejó a la policía y que no tiene noticias de él, y siente que lo observan. Mientras recuerda comienzan a revelarse diversos datos de lo ocurrido tras la muerte de Raymundo.

Sally recuerda que los miembros del primer escuadrón del operativo contra Raymundo fueron asesinados en un asalto a un banco, todos los miembros del segundo fueron detenidos por corrupción y asesinados por sus compañeros de celda. Posteriormente, varios empezaron a dejar la fuerza, incluyéndolo a él. Sally acabó abandonando la fuerza al último luego de que los miembros del escuadrón tres fueran contratados por fuerzas oscuras y varios fueran relevados de sus cargos ante las sospecha más mínima a finales de 1993. "Si me quedaba más tiempo, me matarían", piensa. Sally se pregunta si la mano oscura de Raymundo llegó a Los Santos. El agente trata de llamar a Manson mientras recuerda el día en el que este dejó la fuerza y se despidió de él recomendándole hacer lo mismo, y prometiéndole que algún día le contaría todo lo que está pasando, dejándole su número para que lo llame después.

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Manson le deja su número a Sally.

De nuevo en el presente, Sally habla con Manson y este revela que sabe que lo llamó después de haber descubierto el asesinato del alcalde Gilliam. Sally le dice que sospecha quien está detrás de la purga policial en la que ambos tuvieron que huir, pero Manson le prohíbe decir el nombre por teléfono, afirmando que lo primero que deben hacer es encontrarse cara a cara porque sería muy difícil hablarlo de esa forma, pero que no le puede decir el lugar, y le dice que "sabrá como encontrarlo" en tres días. Manson le cuelga y Sally sale corriendo de la habitación.

En un edificio de Liberty City, un líder de la Yakuza, Yosai Sengoku, recibe la visita de Yamazaki (quien fuera mencionado por Raymundo previamente). Sengoku le dice a Yamazaki que quiere que comiencen su jugada en la zona donde fue derrotado Viapatzzi, y que quiere que "estudien" su fracaso, para poder tener operaciones en aquella área dentro de un mes, averiguando si la gente de "la Junta" es gente de etiqueta, o bárbaros, Yamazaki le promete que no fallará. Sengoku le dice que confía en él, pues su familia le ha sido leal por mucho tiempo, y que no le gustaría que su relación se rompiera por culpa de gente ajena. Yamazaki dice que piensa lo mismo.

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La Yakuza hablando sobre el personal.

En ese momento, aparece un sujeto enorme y tatuado, Toyotomi Highishikata, apodado "Omi", aparece y le dice que tienen a un nuevo incorporado que podría serles muy útil. Sengoku le dice que confiará en su palabra, puesto que no suele alabar a nadie, y esto podría resultar prometedor. Omi le pregunta si tiene alguna orden para él, y Sengoku responde que por el momento nada importante, salvo resguardar la zona inmediata al edificio, que debe permanecer siempre resguardada. Omi se marcha del lugar.

Una vez que el sujeto se marcha, Yamazaki replica a Sengoku que no está de acuerdo con la nueva adquisición al grupo, porque no es la tradición elegir extranjeros, menos aún para cuidar posiciones en una base tan importante como la que tienen en Liberty City. Sin embargo, Sengoku le aclara que en Norteamérica las tradiciones deben dejarse a un lado, pues de otro modo nunca progresarán, y que Omi es el encargado del personal, así que confiará siempre en su palabra. Yamazaki acepta de mala gana.

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Wastermann se reúne con Harrington.

Mientras tanto, en Los Santos, Wastermann se reúne con David Harrington, y le dice que ahora que el alcalde Gilliam ha muerto, la posibilidad de una derrota electoral es nula para él, por lo que espera maravillas de su campaña, ya que no tiene más de seis meses para ganar las elecciones. Harrington le dice que su eficiencia lo sorprende, pero Wastermann escupe que la falsedad no le agrada para nada, pero que de todas formas confía en que tenga la suficiente inteligencia para ganar las elecciones. Wastermann se levanta y se va, a pesar de los intentos de Harrington de hablar con él.

En El Corona, los Abreda miran las noticias y se enteran no solo del asesinato del alcalde Gilliam, sino de toda su familia cercana. Además, un testigo presenció el tiroteo entre los Red Herring y los franceses tras la muerte de Tito Gilliam. Guillermo comenta que ya es momento de que los mafiosos empiecen a tirar sus fichas y Matias responde que ya los trataron de matar y no lo lograron, ni lo lograrán mientras les lleven ventaja. Guillermo está muy preocupado y María trata de tranquilizarlo, sin éxito. Tocan el timbre y Matias se marcha.

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La advertencia de César.

Los que tocan son César y los demás Aztecas. A pesar de que los Aztecas lo quieren fuera, César ha movido hilos para mantenerlo todavía allí. La opinión es variada y algunos aceptan que Matias es miembro de la banda y tienen que ayudarlo. Matias les asegura que no volverá a ocurrir, pues de todas formas lograron asustar a los mafiosos tras el tiroteo de la noche anterior. César cambia de tema y le dice que también deberán ocuparse de los Vagos, pues su guerra contra ellos no termina y tienen que concentrarse en ellos. Los Aztecas se marchan.

Mientras, en un Burger Shot, Manson estaciona su coche y piensa que recién a partir del asesinato del alcalde Gilliam los del F.B.I. deben haber empezado a atar cabos, y que no puede creer que fueran "tan inoperantes". En ese momento, aparece Sally, el cual revela que ha logrado localizarlo por ser el Burger Shot el restaurante de comida rápida favorito de Manson. Este lo felicita por haberlo encontrado en tan solo el primer día que le dio como plazo, y Sally le exige que comience a hablar. Mason le dice que entren al restaurante y vayan a pedir algo de comer. Ambos entran.

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¿Dónde está Désmond?

En un lugar desconocido, una especie de galpón, Désmond Tisernica se encuentra encerrado en una especie de jaula, y esposado a una silla en la que ha pasado las últimas semanas, siendo alimentado mientras duerme. El Asesino de la Junta aparece y lo saluda. Désmond le pregunta quien es, y el Asesino responde que solo quería ver si era lo que prometía. "Permíteme el beneficio de la duda" y se echa a reír, antes de marcharse mientras Désmond le exige a gritos que regrese, poniendo fin al episodio.

Personajes Editar

Protagonistas Editar

Co-Protagonistas Editar

Secundarios Editar

  • Gaspar
  • Yamazaki
  • Toyotomi Highishikata
  • Gonzálo
  • Andy
  • Miembros de los Red Herring
  • Miembros de los Aztecas
  • Sicarios Franceses

Muertos Editar

  • Jimbo, disparo de francotirador por un miembro de los Red Herring.
  • Stokes, acribillado por Matias.
  • Gonzalo, acribillado por Anderson.
  • Anderson, disparo de pistola y pisotón en la cara por César.
  • Alcides Ponte de Gilliam, disparo a la cabeza por un sicario francés.
  • Vicente Gilliam, disparo a la cabeza por un sicario francés.
  • Tito Gilliam, disparo al pecho por Jacinto.
  • Chófer, disparo de AK-47 por un sicario francés.
  • Cinco guardaespaldas del alcalde, explosión provocada por Jacinto.
  • Siete guardaespaldas del alcalde, asesinados por los sicarios franceses.
  • Dos guardaespaldas del alcalde, acribillados por los Red Herring.
  • Ernesto Gilliam, fusilado por los sicarios franceses.

Título Editar

  • El título hace referencia a como, después del fracaso del plan de Raymundo para controlar al Alcalde Gilliam, este junto a su familia se convierten en "cabos sueltos" para la Mafia de Wastermann y deben morir.

Continuidad Editar

  • Este episodio marca un punto de inflexión entre Desaparecidos y El Sindicato. Ernesto Gilliam, quien junto a María Abreda fueron los dos principales ejes de Desaparecidos, es ejecutado por orden de Wastermann en este episodio, dando fin al arco argumental en torno a la Familia Gilliam, e iniciando la trama en torno a Wastermann y sus planes junto a la Junta sobre San Andreas.
  • Aparecen por primera vez los miembros de la Yakuza: Sengoku, Yamazaki, y Highishikata, que hablan sobre una nueva adquisición a sus filas. En el siguiente episodio se revela que se trata de Francotirador.
  • También mueren Vicente Gilliam, su esposa y Tito Gilliam, personajes secundarios del Tercer Acto de Desaparecidos.
  • Los asesinos que trabajaban junto a Jack Harvester (el cual aún no aparece), tratan de matar a los Abreda, pero mueren a manos de los Aztecas.
  • Désmond está secuestrado por el Asesino de la Junta.

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