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Desaparecidos
Acto 2, Episodio 4
Persecución en la Jungla de Concreto
Estreno 19 de octubre de 2012
Creado por Tincho0097
TheSecondKat
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«Tú padre... ya quisiera haberlo matado yo.»

~ Yúyo secuestrando a Matias.

Persecución en la Jungla de Concreto es el cuarto episodio del segundo acto de la serie de Tincho0097 y TheSecondKat, Desaparecidos, y el décimo tercer episodio de la serie en general. Fue estrenado el 19 de octubre de 2012.

Sinopsis Editar

El episodio comienza exactamente donde terminó el anterior. 
Persecución en la Jungla de Concreto 2

Désmond llega a San Fierro y ve a los centinelas de Raymundo.

En la autopista de San Fierro, en la entrada a la ciudad, Désmond paga el peaje correspondiente y observa como los hombres de Raymundo están vigilando todo el lugar desde uno de sus coches blancos, después de que este diera una orden por teléfono. El agente del F.B.I. pregunta qué significa esto, y un tanto preocupado comienza a avanzar evitando ser visto por los mafiosos. Sin embargo, estos ni siquiera se voltean a mirarlo, lo que significa que a él no lo están buscando. Désmond se pregunta qué esperan esos mafiosos, pero de todas formas decide que evitará cruzarse con ellos nuevamente. Désmond se sigue preguntando que habrá hecho que los hombres de Raymundo actúen de esa forma, y prosigue su camino para llegar a la casa donde estaban refugiados.

Lejos de allí, en un callejón de San Fierro, cerca de la comisaría, Matias con una botella de tequila se pasea y se queja de que ya le duele mucho el hígado, preguntándose por qué no puede parar de tomar. Sin embargo, al instante decide que no le importa, y continúa tomando hasta vaciar la botella, aunque admite tener mucha hambre. El hijo de Guillermo arroja la botella vacía y camina por el callejón, chocándose con un transéunte que se encontraba haciendo footing. Matias reacciona mal por la borrachera y le exige que lo ha empujado, y que mire por donde anda.

Persecución en la Jungla de Concreto 3

Ramírez deteniendo a Matias y al hombre haciendo ejercicio.

El desconocido se asusta y le dice que no hizo nada, pero se disculpa por si lo empujó por accidente. Matias grita que no lo disculpa una mierda, y comienza a insinuarse al transéunte para que comiencen una pelea. Ambos pelean brevemente, y parece que Matias está por derrotarlo, incluso estando borracho, hasta que un policía, el agente Ramírez, recibe un llamado de dos civiles peleando en la vía pública. Ramírez corre escalera abajo y los detiene a los dos a punta de pistola, diciéndoles que los va a llevar a la comisaría, y notando al instante que Matias va borracho. Matias afirma que la comisaría está clausurada, pero Ramírez epxlica que la abrieron el día anterior. Desde un balcón, el mafioso de Raymundo, Gastón, ve a como Ramírez arresta a Matias y decide llamar a Yúyo.

Entretanto, Désmond llega a la casa y descubre que allí no hay nadie, ni Matias, ni Guillermo, ni Román. Las suposiciones de Désmond son bastante acertadas: los hombres de Raymundo están vigilando toda la ciudad debido a que de algún modo Guillermo, Román y Matias han hecho notar su presencia, por eso intentaron capturarlos y no pudieron, y ahora les han cerrado las salidas en caso de que intenten escapar. Désmond se pregunta donde pueden esconderse sus compañeros si no es en la casa, y sale corriendo hacia su auto, recordando que pueden estar en Angel Pine.

Persecución en la Jungla de Concreto 4

Désmond llega a la casa vacía.

En la autopista que comunica San Fierro con Flint County, Désmond encuentra más hombres de Raymundo. El agente del F.B.I. se extraña de que Raymundo aún no se haya percatado de sus acciones en Las Venturas, o más bien de lo implicado que está en el asunto, pero sabe que pronto lo sabrá todo, y entonces las cosas se pondrán muy peligrosas. Como los hombres de Raymundo no saben de él, Désmond puede abandonar San Fierro sin problemas, y llegar a Flint County rápidamente. Ya en Angel Pine, Désmond descarta el hotel donde vivían los Abreda, ya que Raymundo debe de tenerlo muy vigilado y es poco probable que Guillermo haya vuelto a aquel sitio. Al ver que los hombres de Raymundo también están allí, supone que sus amigos están refugiados en el pueblo.

Mientras, en la casa de Lucía, esta junto a Román tratan de convencer a Guillermo de relajarse y no salir, pues este está cansado de no volver a San Fierro, teniendo miedo sobre lo que podría hacer Matias estando solo allí. Lucía le pide que le haga caso a Román, el cual le dice que piense en lo que sentiría Matias si él llegara a morir en serio, pues Matias ya pasó por ese dolor, y no se merece que vuelva a pasarle una cosa como aquella. Román le pide que lo haga por Matias, y que se quede allí por él. Guillermo admite que tiene razón, y Lucía decide que irá al mercado a hacer unas compras. Lucía sale y deja solos a Guillermo y Román.

Persecución en la Jungla de Concreto 5

Désmond y Lucía cruzándose sin darse cuenta.

Afuera, Désmond está registrando el pueblo y ve que está repleto de hombres de Raymundo. Sin darse cuenta, pasa muy cerca de Lucía, (quedando separados por un poste de luz) y esta no lo toma en cuenta. Désmond necesita a un mafioso que esté solo para interrogarlo, o al menos que el grupo sea muy reducido, de al menos dos, para poder matar a uno y dominar al otro. Finalmente, ve a dos que caminan solos, y decide seguirlos. Uno de ellos le pide al otro que baje a vigilar, mientras él se telefonea a Raymundo, ya que está un poco paranoico con que alguien intente seguirlos. Désmond decide ocultarse en algún sitio cercano de aquel tejado para poder escuchar la conversación del hombre con Raymundo a ver si sueltan algo de información.

El hombre revela que la moto de Román está en Angel Pine, y Raymundo dice que enviará hombres a todo el condado de Whestone, y que Yúyo se encargará de encontrar y capturar Matias. De ese modo, Désmond descubre que Guillermo y Román están allí, y también descubre que Matias no está con ellos y continúa en San Fierro. Los dos hombres se quejan de que tendrán que pasar más tiempo en aquel pueblo en medio de la nada. Désmond se va al hotel donde vivía Guillermo para alquilar una habitación y pasar la noche. Al día siguiente, temprano por la mañana, Désmond se propone a golpear las puertas de todo el pueblo preguntando por Guillermo. Mientras, Matias por fin a logrado salir de la comisaría tras haber pasado una noche en el calabozo por pelear ebrio en la vía pública, aunque no se acuerda muy bien de por qué lo encerraron.

Persecución en la Jungla de Concreto 6

Yúyo y Derek vigilando a Matias.

Matias piensa que el que la comisaría esté abierta habría sido un buen dato para Désmond, pero que como no sabe donde está no podrá dárselo. Cuando dobla en una esquina, es observado atentamente por Yúyo y uno de sus hombres, Derek, que se alegran de que la información pasada por Gastón fuera cierta. Yúyo le pide a Derek que lo siga de cerca con su coche para hacerle de refuerzo en caso de que Matias trate de escapar, y de ese modo lo llevará hasta un punto de encuentro donde lo llevarán hasta el apartamento de Raymundo, Derek acepta y afirma que esta vez Raymundo estará contento con su trabajo. Derek se sube al deportivo y se prepara para seguirlo. Yúyo ríe, diciendo que, si bien Guillermo se le escapó, su hijo no lo logrará.

Sin mediar más palabras, Yúyo comienza a seguir a Matias a pie, actúando como un peatón común y corriente, hasta que finalmente este se da vuelta para verlo después de que lo siguiera varias calles. Yúyo se presenta con su nombre y le dice que simplemente se acercó de esa forma porque quería saber como se veía el hijo de Guillermo, y por eso no lo atacó directamente. El depresivo Matias le exige que deje de atormentarlo, y antes de aceptar irse con él, le ruega que le cuente como fueron los últimos momentos de su padre. Yúyo entonces responde que "ya le habría gustado hacerle pasar sus últimos momentos", y admite que no llegó a matarlo porque se le escapó junto con Román, pero tiene esperanzas de que los encontrará tarde o temprano, como a él, y entonces Raymundo los hará pagar.

Persecución en la Jungla de Concreto 7

Yúyo presentándose ante Matias y revelando que Guillermo sigue vivo.

Al decir esas palabras, Yúyo ha cometido un gravísimo error, pues le ha devuelto a Matias las ganas de vivir, y además ya no quiere esperar a ser capturado, sino ir a buscar a su padre y continuar la investigación. Dándose cuenta de que lo ha estropeado todo, Yúyo saca su pistola y apunta a Matias, diciéndole que se quede quieto, que no sabe lo que pasó entre él y Guillermo, pero que eso no cambia las cosas, le va a disparar para que no pueda huir, y se lo llevará secuestrado. Yúyo le explica que Raymundo mandó a matar a Guillermo y a Román, pero que a él lo quiere vivo porque también es familiar del alcalde. Eso también fue un error: ahora que sabe que Yúyo en realidad tampoco puede matarlo, Matias le dice que si lo quiere vivo tendrá que buscarlo, y echa a correr calle abajo.

El capo de la mafia decide perseguirlo y ambos inician una tediosa persecución por el barrio lindante a la calle. Matias logra subirse a un tejado y Yúyo lo persigue. Matias se oculta detrás de una ventana en una pequeña terraza y espera a que Yúyo lo alcance para volver a correr, sorprendido por la velocidad que posee el mafioso. Ambos siguen persiguiéndose. Luego de escalar las paredes dificultosamete, Yúyo llega hasta la terraza en la que Matias se escondió y descubre que hay tres cajas, detrás de una de las cuales se esconde el hijo de Guillermo. Este se pone de pie, aprovechando que Yúyo está revisando otra caja, saca la pistola que Désmond le dio e inicia pequeño un fuego cruzado contra el mafioso, dándose tiempo suficiente para escapar.

Persecución en la Jungla de Concreto 8

Derek acorrala a Matias en la salida del barrio.

La persecución por los tejados continúa y Yúyo grita que no se le puede estar escapando, o Raymundo lo matará. Matias, que es aparentemente más joven que Yúyo, logra ejecutar un salto mortal para llegar al piso, dejando al capo mafioso atrapado en un tejado. Este dice que ese salto no impedirá su secuestro y salta también. Los dos hombres terminan persiguiéndose en un largo camino decorativo de un barrio bastante agradable. Yúyo ya no puede correr mucho y telefonea a Derek, pidiéndole que estacione su deportivo delante del barrio y le bloquee el paso a Matias a como de lugar. Matias nota que Yúyo se está cansando y cree que lo perderá pronto. Sin embargo, Derek aparece y tapa la salida del barrio, aprisionándolo. Matias afirma que está jodido, y Yúyo aparece por detrás con su Desert Eagle y lo reafirma.

En Angel Pine, Désmond se queja de que nadie ha podido decirle nada sobre Guillermo o Román. La última casa es la de Lucía, donde están precisamente Guillermo y Román. Al tocar el timbre la mujer responde al instante. Désmond le pregunta por Guillermo Abreda, y Lucía, confundiéndolo con un policía corrupto o un mafioso disfrazado, rápidamente le dice que no lo conoce, y le pregunta si se puede ir ya, que está bastante apurada. La mujer resulta actuar demasiado bien, por lo que Désmond no se da cuenta de que le está mintiendo y la deja tranquila. El agente se marcha, ofuscado.

Persecución en la Jungla de Concreto 9

Lucía le cuenta a Guillermo lo del policía.

Dentro de la casa, Lucía vuelve y Guillermo le pregunta quien tocó la puerta, pues a estas alturas ya está demasiado paranoico y tiene miedo de quien pueda entrar a la casa. Lucía les cuenta a Guillermo y Román lo que sucedió con el supuesto policía, y les dice que el asunto fue demasiado extraño, pues casi se lo creyó. La mujer dice que seguramente era uno de los mafiosos disfrazado de policía, pero Román hace algunas preguntas y entonces junto a Guillermo deducen que en realidad se trata de Désmond. Guillermo le dice a Lucía que debe salir cuanto antes a buscar al policía, y le promete explicarle todo después. Lucía se disculpa, pues no sabía que era uno de ellos, y echa a correr fuera de la casa, en busca de Désmond.

En San Fierro, Yúyo amenaza a Matias con su Desert Eagle, y Derek hace lo mismo del otro lado, dejando al hijo de Guillermo acorralado en aquella calle. Yúyo ordena a Matias que se meta en su auto deportivo cuanto antes, prometiéndole que, si se porta bien, no le dirá a Raymundo de la persecución y se ahorrará de ese modo gran parte de la tortura, pues "los niños que se portan mal son torturados hasta la muerte por el mismo Raymundo". Matias reconoce la victoria de Yúyo y se queja de que esto le suceda justo cuando se entera de que su padre sigue con vida. El hijo de Guillermo se sube al coche.

Persecución en la Jungla de Concreto 10

Yúyo y Matias en el deportivo.

Antes de irse, Yúyo se da un momento para felicitar a Derek por su accionar, pues sin su ayuda no habría podido capturar a Matias, y le promete que, cuando lo entregue a Raymundo, le dirá lo que hizo para que sea bien recompensado. Sin embargo, le advierte que de momento no le diga nada a Raymundo, pues quiere que sea una sorpresa para él cuando le lleve a Matias a su apartamento en menos de media hora. Derek está contento con la idea y se despide de Yúyo. El capo le dice al matón que lo llamará cuando todo termine, y Derek se va del barrio caminando para que no los vean juntos. Con ese asunto resuelto, Yúyo se sube con Matias al deportivo y se marcha del lugar, diciéndole que conocerá al gran Raymundo y será la última persona que conocerá.

Yúyo le dice que cruzarán las playas de San Fierro, doblarán a la izquierda y así llegarán finalmente al apartamento de Raymundo. Matias se lamenta de lo que le sucede una vez más, y Yúyo "tranquilizadoramente" le responde que, de todas formas, cuando él muera van a aparecer por allí Román y Guillermo, ya que pronto los capturarán y los harán pagar por haber intentado joder a Raymundo. Matias responde que no serán tan idiotas como él. Matias logra, sin que Yúyo se de cuenta, librarse de sus ataduras, las cuales aparentemente le puso cuando subieron al coche.

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Matias se escapa del coche.

Cuando llegan a la playa, Yúyo nota que Matias se ha liberado, y este entonces sujeta el volante y arroja el vehículo contra la arena, haciendo que el deportivo derrape de horrible manera. Durante unos minutos,Yúyo y Matias pelean por el control del coche, hasta que Matias finalmente logra llevar el vehículo hasta el borde de la playa, frente al océano. Allí, aprovecha la velocidad a la que van para soltar el volante y arrojarse del vehículo, provocando que el coche caiga al agua con Yúyo dentro. Matias queda algo lastimado, pero se las arregla para levantarse y huir, listo para buscar a su padre y amigo ahora que sabe que siguen con vida. Por su parte, Yúyo se las arregla para salir antes de ahogarse, y se lamenta de haber vuelto a fallar a Raymundo.

Buscando desesperadamente salvarse, Yúyo telefonea a las únicas personas que tenían conocimiento de la captura de Matias ese día: Derek, que participó activamente deteniendo al hijo de Guillermo, y Gastón, que fue quien le pasó la información de que Matias estaba detenido en la comisaría de San Fierro, citándolos a ambos en un pequeño lugar debajo de la autopista que conecta la ciudad con Flint County. Allí, Gastón le pregunta que es lo que quiere, y donde está Matias. Yúyo responde que "lo habían capturado". Derek pregunta cual es el problema, y al instante asume que se le ha escapado, preguntándole si es eso. Por toda respuesta, Yúyo saca su pistola y dispara a Derek en la cabeza, matándolo.

Persecución en la Jungla de Concreto 12

Yúyo silenciando a Derek.

Profundamente sorprendido, Gastón le pregunta a Yúyo por qué mató a Derek, y este le efectúa dos disparos en el pecho que acaban rápidamente con su vida. Con las dos personas que sabían de la captura de Matias muertas, Yúyo puede esconder el asunto como si nunca hubiera sucedido, mientras encuentra a Matias, o bien busca otro modo de realzar su reputación con Raymundo y que este le asigne otra tarea que sea capaz de cumplir. Yúyo mira los cadáveres y les dice que lo siente, pero que no le quedó otra opción. Mientras, en Angel Pine, Désmond se lamenta de que no ha encontrado nada, cuando Lucía finalmente lo detiene en una esquina, pidiéndole perdón por haberlo echado antes, y diciéndole que la acompañe para buscar a Guillermo. Désmond acepta.

PersonajesEditar

ProtagonistasEditar

Co-ProtagonistasEditar

SecundariosEditar

  • Transéunte haciendo ejercicio
  • Hombres de Raymundo

TítuloEditar

  • El título hace referencia a la persecución que tienen Matias y Yúyo durante la segunda mitad del episodio, cuando este trata de capturarlo en San Fierro.

MuertosEditar

  • Derek, disparo a la cabeza por Yúyo.
  • Gastón, baleado en el pecho por Yúyo.

ContinuidadEditar

  • Yúyo le falla a Raymundo de forma definitiva, y trata de encubrirlo en varias ocasiones. Más tarde finalmente encontrará otra tarea que lo salvará de que el jefe mafioso se de cuenta.
  • Matias descubre que Guillermo sigue con vida.
  • Se revela que la comisaría de San Fierro se ha recuperado del tiroteo y ahora está activa de nuevo. Matias dice que ese sería "una buena información para Désmond", y no puede dársela porque no están juntos. Precisamente, Désmond tendrá que hacer grandes maniobras de actuación para volver a infiltrarse allí cuando descubre sorpresivamente que la comisaría funciona otra vez.
  • Gastón y Derek, que han sido dos de los hombres asignados por Raymundo para que ayuden a Yúyo mueren en este episodio.

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